¿Sabes qué son los gases de efecto invernadero, y porqué provocan el calentamiento del planeta?

Nuestra atmósfera está constituida por diferentes gases; el oxígeno (21 %) y el nitrógeno (78 %), seguidos del argón, el dióxido de carbono y el vapor de agua.

La atmósfera protege la vida sobre la Tierra, aportándonos el oxígeno que respiramos, y absorbiendo gran parte de la radiación solar ultravioleta en la capa de ozono, dando lugar a lo que conocemos como efecto invernadero, manteniendo la temperatura del planeta a un nivel adecuado para el desarrollo de la vida.

¿Por qué entonces estos gases están originando el cambio de nuestro clima?

La presencia de estos gases en la atmósfera, como hemos visto, por tanto es natural, pero nuestra actividad humana y nuestro modelo energético basado en la quema de combustibles fósiles para la obtención de energía, ha originado el aumento exponencial de la concentración de estos gases en la atmósfera, y la contaminación de ésta, liberando diferentes sustancias químicas y partículas derivadas de esta combustión y sus subproductos, alterando significativamente su composición y equilibrio natural, y originando el sobrecalentamiento del planeta.

Esto supone, además de un importante riesgo para nuestra salud, para nuestro ecosistema, ya que este calentamiento global sigue aumentando exponencialmente la temperatura de nuestro planeta, y originando el cambio de nuestro clima.

Los efectos que derivan de este cambio climático se van haciendo cada vez más visibles y acusados; temperaturas extremas cada vez más frecuentes, sequía, o inundaciones. El aumento del nivel del mar, la acidificación de los océanos, y la pérdida de biodiversidad son otras de las principales consecuencias directas del cambio climático.

Principales gases de efecto invernadero y actividades que los originan.

Dióxido de carbono. Éste es el gas de efecto invernadero más importante, ya que es el que más se asocia a actividades humanas, y el principal responsable de este efecto.

Se produce a través de la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas y madera) para la obtención de energía, en procesos industriales y medios de transporte principalmente.

Por su parte, la deforestación, la erosión del suelo, la ganadería y agricultura intensivas limitan la capacidad regenerativa de la atmósfera para eliminar el dióxido de carbono generado.

Metano. Éste es uno de los gases de efecto invernadero más potente. Sin embargo, hay 220 veces menos metano que dióxido de carbono en la atmósfera.

Se produce por la descomposición y fermentación de materia orgánica producidas por bacterias anaerobias, procedente principalmente de los vertederos, de la ganadería intensiva, y de algunos cultivos intensivos, como el arroz.

Óxido nitroso. Éste proviene principalmente del uso masivo de fertilizantes nitrogenados en la agricultura intensiva.

Algunas industrias, como la del nailon, y la quema de combustible en motores de combustión interna en automóviles y aviones, también liberan óxido nitroso a la atmósfera.

Clorofluorocarbonos. Son hidrocarburos artificiales obtenidos mediante la sustitución de átomos de hidrógeno por átomos de flúor y/o cloro principalmente, que se encuentran presentes en pequeñas concentraciones en la atmósfera, pero que son extremadamente potentes en el efecto invernadero que provocan.

Tienen múltiples usos industriales en sistemas de refrigeración, extintores, componentes de aerosoles, y en la producción de aluminio y aislantes eléctricos, entre otros.

Ozono troposférico. A diferencia del ozono estratosférico, que es el que constituye la capa de ozono que nos protege de las radiaciones solares, este se origina mayormente a raíz de las reacciones químicas que se producen cuando agentes contaminantes presentes en la atmósfera, reaccionan bajo la acción de la luz.

Estos agentes contaminantes derivados principalmente de la actividad humana son los óxidos de nitrógeno y dióxido de azufre que provienen del tráfico, las instalaciones de combustión o la industria química.

Vapor de agua. Éste surge como consecuencia de la evaporación del agua en la atmósfera, y depende de la temperatura de la superficie del océano.

El vapor de agua por sí mismo no puede variar a largo plazo la temperatura global, pero si está considerado como uno de los gases de efecto invernadero más potentes del sistema climático, ya que, si la temperatura de la atmósfera aumenta, la concentración de vapor de agua será mayor, amplificando a su vez el calentamiento inicial.

Medición, reducción y compensación de emisiones.

En la actualidad, la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero es la quema de combustibles fósiles (carbón, gas natural y petróleo) para producir electricidad y calor, sobre todo en el transporte y la industria, significando por tanto el CO2 la mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial.

La década de 2011-2020 fue la más cálida jamás registrada, con una temperatura media mundial en 2019 superior en 1,1 °C a los niveles preindustriales.

Un aumento de 2 °C con respecto a la temperatura de la era preindustrial se asocia a graves efectos negativos para el medio ambiente natural y nuestra salud y bienestar, incluido un riesgo mucho mayor de que se produzcan cambios peligrosos y posiblemente catastróficos en el medio ambiente mundial.

Por este motivo, el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) ha reconocido la necesidad de mantener el calentamiento muy por debajo de 2 °C, y de proseguir los esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C.

En este contexto, en diciembre de 2019, la Comisión Europea presentó el Pacto Verde Europeo, cuyo objetivo es alcanzar la neutralidad en carbono para 2050. Este objetivo se alcanzará a través de la Ley Europea del Clima que busca que la neutralidad climática sea legamente obligatoria en la UE.

En Carbono Gestión nuestra misión es ayudar a las organizaciones ante estos retos globales, a través de la medición, reducción y compensación efectiva de las emisiones que se derivan del desarrollo de su actividad, sumando juntos en la lucha contra el cambio climático.

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